Mantener la movilidad y la flexibilidad del cuerpo depende en gran medida de las articulaciones, que son vitales para desplazarnos con libertad y disfrutar de una vida dinámica.

El paso de los años suele traer consigo diversas complicaciones vinculadas al deterioro articular, aunque no solo los adultos mayores se ven afectados; los jóvenes también experimentan dolores articulares relacionados con hábitos de vida poco saludables.

La degradación progresiva de estas estructuras se debe a múltiples factores, que actúan de manera acumulativa y afectan la funcionalidad normal de las articulaciones.

Reconocer estos elementos es fundamental para preservar la salud articular y prevenir molestias que limiten el movimiento.

Por ejemplo, ciertos movimientos mal manejados, cargar pesas, procesos inflamatorios, lesiones u obesidad pueden causar daño articular.

Por lo tanto, es esencial cuidar las articulaciones, para evitar daños en los cartílagos, ya que una vez que se produce su daño, el proceso es irreversible.

Cómo podemos mantener nuestras articulaciones sanas

• La nutrición es muy importante. Por ejemplo, es recomendable que alimentos como los lácteos ricos en vitamina D, calcio, fósforo y magnesio se consuman diariamente, ya que mantienen las articulaciones sanas.

Al mismo tiempo, los ácidos grasos Omega-3, que se encuentran en los pescados grasos, favorecen la absorción de calcio y tienen un fuerte papel antiinflamatorio. Por lo tanto, es recomendable consumir varias veces a la semana caballa, salmón y arenque.

• Evite el sedentarismo. ¡Haz tantos deportes como sea posible! Un estilo de vida activo tiene el papel de mejorar y prolongar la salud de las articulaciones, siendo reconocido que el movimiento ayuda a mantener la lubricación y metabolizar los nutrientes en las articulaciones.

Además, el deporte practicado regularmente y realizado correctamente, evitando movimientos bruscos o exagerados, tiene el papel de mantener los músculos alrededor de las articulaciones y, por lo tanto, evita que la presión caiga directamente sobre ellas.

Las personas sedentarias experimentan una degradación articular mucho más rápida en comparación con las que hacen deporte. Y 30 minutos de actividad física al día hacen maravillas para la salud de las articulaciones, la condición es que la actividad física es regular, no ocasional.

Al mismo tiempo, no debemos olvidar que algunos ejercicios físicos intensos mal realizados pueden ser perjudiciales, causando un desgaste prematuro de las articulaciones. Es fundamental que antes de hacer deporte, le des tiempo suficiente al calentamiento. Los músculos no calentados aumentan el riesgo de lesiones.

• Adoptar una posición correcta de la espalda. Sentarse en la oficina en posiciones incómodas e incorrectas, así como pararse pie sobre pie, debe evitarse durante mucho tiempo. Pueden impedir la circulación en las extremidades inferiores y la columna vertebral no se mantendrá recta.

• Gran cuidado al levantar pesas. La columna vertebral puede verse gravemente afectada por el levantamiento de objetos pesados y voluminosos. Está indicado utilizar los músculos de las piernas y no los de la espalda.

• ¡Cuidado con tus libras! La obesidad es uno de los principales factores de riesgo para la degradación articular. Puede causar artritis de rodilla tanto en hombres como en mujeres.

• No te quedes mucho tiempo calzado con zapatos o sandalias con tacones. Estos pueden conducir, con el tiempo, a cambios en la postura corporal. Además, puede conducir a la aparición temprana de la osteoartritis.

• Es recomendable evitar fumar, y el consumo de alcohol debe ser sólo ocasional. Estos no dañarán la salud de las articulaciones.