Cuidar las articulaciones es esencial para mantener una vida activa, pero cuando el cartílago comienza a desgastarse, no hay forma de regenerarlo naturalmente.

Esta situación da paso a la temida osteoartritis, también conocida como artritis degenerativa, una afección que provoca inflamación, dolor constante, rigidez articular y una marcada limitación en el movimiento.

Los trastornos del sistema musculoesquelético no son exclusivos de personas mayores.

Aunque son más comunes con el envejecimiento, también pueden afectar a quienes tienen malos hábitos, sobrepeso, o una vida con poca actividad física.

Estos problemas pueden generar dolencias crónicas, afectar la movilidad diaria y reducir de forma significativa la calidad de vida.

Proteger las articulaciones implica llevar una alimentación saludable, mantener un peso corporal adecuado y practicar ejercicio físico regular.

Estos tres pilares ayudan a conservar el cartílago, fortalecer los músculos, mejorar la flexibilidad y reducir el riesgo de osteoartritis. La combinación de estos factores puede retrasar el daño y aliviar los síntomas de quienes ya padecen alguna forma de artritis.

Adoptar un estilo de vida basado en el cuidado articular, el movimiento consciente, y el control de factores de riesgo permite vivir con más libertad, más movilidad y menos dolor.

La prevención activa es la clave para evitar que el deterioro articular afecte nuestra independencia y bienestar con el paso del tiempo.

¿Cómo mantener las articulaciones sanas?

• Actividad física regular. Los músculos fuertes ayudan a mantener la estabilidad de la muñeca. Además, cuanto mejor estén en forma los músculos del cuerpo, menor será el riesgo de una posible lesión.

• Es recomendable practicar actividades físicas que fortalezcan los músculos, sin afectar a los cartílagos: pilates, yoga y natación.

• Un peso normal. Una persona que tiene problemas de peso, por ejemplo un paciente con sobrepeso u obesidad, terminará teniendo problemas articulares, porque cuanto más el peso exceda los límites recomendados, mayor será la presión ejercida sobre las articulaciones.

La obesidad es uno de los factores de riesgo en la aparición de osteoartritis en las rodillas y las caderas.

• Alimentos saludables. Para mantenerlos sanos, las articulaciones necesitan especialmente vitaminas B, C, ácidos grasos Omega 3 y 6, zinc y selenio.

Los principales alimentos que pueden proteger las articulaciones

• Salmón salvaje. Esta es una de las fuentes más ricas de compuestos antiinflamatorios: los ácidos grasos Omega 3. Además, también contiene vitamina D, que es extremadamente importante para la salud de los huesos y las articulaciones.

• Manzanas. Las manzanas son ricas en quercitina, un antioxidante importante en la formación de colágeno, y el colágeno es una sustancia que contribuye a la firmeza de la piel, por lo que el consumo regular de manzanas puede prevenir enfermedades articulares.

• Almendras o cacahuetes. Estas son fuentes importantes de vitamina E, que tiene el papel de proteger las articulaciones contra el daño.

• Brócoli. Es recomendable consumir brócoli con la mayor frecuencia posible, ya que contiene muchas vitaminas beneficiosas para las articulaciones, manteniéndolas sanas durante el mayor tiempo posible.

• Productos lácteos. Para la prevención de problemas articulares, se recomienda el consumo de productos lácteos: leche dulce, yogur, sana, kéfir y queso. Los productos lácteos aportan calcio y vitamina D, fósforo y magnesio, asegurando la formación y mantenimiento de un hueso sano, sin raquitismo en la infancia y sin osteoporosis posterior, lo que ayuda y facilita el funcionamiento de las articulaciones.

• Cereales integrales y plátanos. Son ricos en vitaminas del grupo B, esenciales para la salud de las articulaciones.

• Camarones. Contienen vitamina D, ácidos grasos Omega 3, hierro, vitaminas C y B12, pero también zinc y selenio, antioxidantes que tienen la función de reducir y mejorar la inflamación articular.

• Bayas. Es recomendable consumir con frecuencia arándanos, fresas y frambuesas, ya que ralentizan el desgaste de las articulaciones. Son una fuente de antioxidantes, que se cree que tienen el papel de prevenir la artritis.