El crecimiento anormal del tejido linfático ubicado detrás de la nasofaringe, específicamente detrás de las cavidades nasales, se conoce comúnmente como vegetaciones adenoides o pólipos.

Esta hiperplasia se origina principalmente debido a la inflamación crónica provocada por múltiples factores que afectan la zona.

Entre las causas más frecuentes que impulsan este aumento del tejido linfático están las infecciones recurrentes del tracto respiratorio superior, las cuales pueden no recibir tratamiento adecuado o ser manejadas incorrectamente.

Además, la exposición a alérgenos ambientales y al humo de cigarrillo contribuyen significativamente a este proceso inflamatorio.

Un término relacionado con esta condición es la rinoadenoiditis crónica, que suele presentarse tras numerosos episodios de recaídas infecciosas del tracto respiratorio superior, originadas por bacterias, virus o incluso hongos.

Es importante aclarar que esta afección no es contagiosa, lo que la distingue de otras patologías respiratorias.

Para establecer un diagnóstico preciso, el médico considera varios síntomas característicos como la obstrucción nasal constante (congestión), la presencia de ronquidos, una voz nazal, la respiración oral persistente, y la rinorrea o secreciones nasales permanentes, que pueden ser de color transparente o blanquecino.

En casos donde existe una sobreinfección bacteriana, estas secreciones pueden adquirir un tono amarillo.

Investigaciones necesarias

Los métodos diagnósticos para detectar la enfermedad se realizan dentro de una consulta de otorrinolaringología e incluyen: rinoscopia directa o indirecta, pero también fibroscopia para detectar el grado de hipertrofia.

Además de estas investigaciones realizadas durante la consulta, también se requieren varios análisis de laboratorio, como muestras inflamatorias (determinación de proteína C reactiva, VSG y Fibrinogenia) y la recolección de un exudado faríngeo y nasal para la detección de una posible infección nasofaríngea asociada, pero no diagnosticada a tiempo, que puede mantener los episodios de reacuteización de la enfermedad.

Después del esbozo del diagnóstico y la visualización directa o indirecta del paquete de vegetación adenoidea, la oportunidad de intervenir quirúrgicamente se establece dependiendo del grado de hipertrofia y la presencia o ausencia de complicaciones.

Hasta el tratamiento quirúrgico se puede actuar por descongestión nasal con la ayuda de gotas nasales o aerosol nasal que contienen diversas sustancias con función tanto antiséptica como descongestionante.

Estos descongestionantes no deben usarse a largo plazo porque dan una ligera dependencia.

Y en caso de detección de una infección nasal o faríngea con un determinado germen patógeno, se inicia el tratamiento antibiótico de acuerdo con el antibiograma.

El tratamiento de elección en esta condición sigue siendo el quirúrgico y consiste en eliminar el tejido linfático hipertrofiado de la nasofaringe bajo anestesia general para mejorar la calidad respiratoria de los pacientes.

También vale la pena mencionar que esta intervención se realiza en la salud integral del paciente, bajo un tratamiento previo si hubo una infección nasofaríngea o si el paciente tiene frío.

La cirugía es preferible hacer en la primavera, pero esto no significa que en el resto de las estaciones no se pueda hacer, la explicación es que la primavera aumenta los factores alergénicos en la naturaleza.

Postintervencionistas puede haber pequeñas molestias a nivel retronasal y pequeño sangrado, pero se resuelven en pocos días (7-10) bajo medicación para el dolor.

La regeneración de vegetaciones después de la cirugía es posible, solo en ciertos casos, sin conocer la causa exacta (a veces se incriminan los restos de tejido sobrantes durante la operación) y la mayoría de las veces los pacientes sacan conclusiones apresuradas como que la operación no fue exitosa o que el médico no es bueno, pero debe recordarse que la tipología de cada persona es diferente.

También postoperatoriamente, a las pocas semanas, se puede recomendar al paciente, si tiene la posibilidad de ir al mar o a la mina de sal porque el ambiente salino favorece la facilidad de respiración y mejora el sistema inmunológico.

Evolución y complicaciones

Si las vegetaciones adenoides no se tratan, pueden conducir a largo plazo a diversas complicaciones, tales como: otitis repetida de diversas formas (serosa, seromucosa, supurada), que también puede conducir a la perforación del tímpano si no se tratan adecuadamente, entonces también puede ocurrir la amigdalitis reacuteada, sinusitis, laringitis, faringitis repetida, conjuntivitis y traqueobronquitis aguda, que intensifican gradualmente la salud del paciente en cuestión.

Debido a la obstrucción nasal que se establece temprano, el paciente no puede descansar por la noche, se despierta confundido por la mañana y durante el día pueden ocurrir estados de nerviosismo y somnolencia.

Consejos esenciales y profilaxis

Para prevenir la aparición de esta condición, es recomendable seguir algunos consejos médicos relacionados con la conducta de cada paciente:

1. Acuda a su médico de cabecera para que le ayude a tratar un resfriado común correctamente y reducir el riesgo de diversas complicaciones nasofaríngeas.

2. No abuse de los medicamentos o aerosoles nasales comprados por iniciativa propia sin la aprobación de un médico.

3. Consulte a un otorrinolaringólogo si nota síntomas de rinorrea, congestión nasal, voz nazonizada, etc.

4. Deje de fumar si recientemente le han diagnosticado rinoadenoiditis para evitar complicaciones.

5. Evite la exposición a alérgenos si se sabe alérgico y trate la alergia con medicamentos recetados por su alergólogo.

6. Si el otorrinolaringólogo considera que es beneficioso intervenir quirúrgicamente para eliminar las vegetaciones adenoides, no dude en posponer la intervención.

La profilaxis de la enfermedad pertenece a cada paciente por separado y debido a que estas vegetaciones adenoides tienen un papel de defensa contra las infecciones del tracto respiratorio superior, es aconsejable seguir los pasos necesarios para no llegar a la cirugía excepto en casos excepcionales.

Hay que recordar que todos nosotros, los niños pequeños tenemos «pólipos», pero no en todas las personas estas vegetaciones adenoides plantean problemas sino que depende de cada tipología por separado, del estado inmunológico y alérgico de cada uno.